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NOSOTRAS. Nuestra vida en relatos.

Tarde de Mujeres en otoño.

Alice y Bárbara llegan puntuales a la “Tarde de Mujeres” organizada por Violeta en su casa. Alice con una bandeja de buñuelos en la mano de una de las pastelerías especializadas en ellos y Bárbara con un vino para acompañar dulces, recientemente recomendado por un compañero de trabajo que en su tiempo libre es catador de vinos como se denomina él o aficionado al buen vino como lo define ella.

Violeta abre la puerta y de camino al salón pregunta sorprendida a qué se debe tal despliegue de recursos. Alice responde “a Bárbara y a mi nos ha parecido que la ocasión lo merece, ¿verdad?” mientras dirige su mirada desde Violeta hacia Bárbara, quien contesta “totalmente, el otoño es una estación maravillosa a la que recibir cuando toque con los mejores productos. Esos que nos hacen reconciliarnos cálidamente con nuestros pequeños placeres que tan olvidados tenemos con eso de los kilos de más, la imagen perfecta y otras tantas tontadas que demasiados años nos han acompañado en nuestro imaginario sin dejarnos ser nosotras mismas”.

“Madre mía que potentes venís” comenta Violeta mientras se acomoda en su rincón favorito del sofá. Alice, corrigiéndola dice que no, que en realidad fue ella la precursora de la idea al denominar su plan “Tarde de Mujeres” ya que las considera palabras mayores que revelan una declaración de intenciones detrás. “Intenciones que nosotras hemos sabido leer perfectamente” añade Bárbara.

“A ver, cuéntanos que te ha dicho tu ginecóloga” dice Alice sin más rodeos. “Pues hay una parte buena, y otra no tan buena -comienza diciendo Violeta- La parte buena es que los desajustes que he presentado en mi menstruación no son preocupantes pues todo está en orden y posiblemente tengan que ver con los últimos acontecimientos en mi vida de sobresaltos. Pero, por otro lado, en la analítica han aparecido unos leves cambios hormonales que cree que pueden ser signos de perimenopausia. Aunque aún son muy leves y posiblemente quede tiempo para poder decir que estoy ahí. Además, hablándolo con mi madre, me ha contado que ella empezó con desajustes a los 45 años, y yo estoy a poco más de un año de cumplirlos. No sé si será genético, pero la información me ha caído como un jarro de agua fría (la de la ginecóloga y la de mi madre). ¿En qué momento he ido cumpliendo tantos años? porque no me salen las cuentas”.

Bárbara corta el discurso diciendo que lo plantea como si fuese el final de su vida plena, y que ella que está inmersa en esos cambios desde hace algún tiempo, nunca lo ha visto como algo triste sino como una preocupación menos pues desde que ella había decidido no ser madre, le estorbaba esa posibilidad cada mes y los cuidados para no quedar embarazada. “No todo es negativo, nena” concluye.

Violeta la rebate que desde la cita con la ginecóloga se ha planteado que quizás no está tan segura con aquella decisión que también tomó ella de no ser madre, que igual ahora que ve que se le escapa de las manos, sí lo quiere. Con una enorme sonrisa en la cara Bárbara la responde “Voy a ser madre la próxima primavera, contra todo pronóstico ya en esta vida. Sé que no voy a gestar a mi bebé, ni lo voy a parir, pero eso no me hace menos madre. Has dicho mil veces que la vida es cuestión de perspectivas. Me lo grabaste a fuego en mi peor época, ¿recuerdas? Date una oportunidad para cambiar tu mirada. Y si quieres ser madre, lo serás también. No veas barreras donde se te abre un amplio campo de oportunidades que, aunque sea ciertamente desconocido, no deja de ofrecerte posibilidades. Y recuerda que somos mujeres, fuertes, preparadas, unidas, somos esencia, vida… sin nosotras el mundo ni siquiera giraría” concluye con un gesto de satisfacción en la cara y en la posición que ha ido adoptando su cuerpo.

Tras este alegato se hace el silencio en el salón y posteriormente comienzan a hablar de las diversas cuestiones que rodean esta invisibilizada etapa, de una manera bastante distendida y ya desde otra visión, una que les permite reírse de los mitos que las acompañarán.

Alice que le encanta la lectura, ha traído un pequeño escrito que llego a sus manos hace algún tiempo y comienza a leerlo “El otoño dicen que es lo que llega tras la menopausia (que bonito eufemismo) y a mí que me encanta el manto de colores ocres que se forman en las calles por la caída de la hoja. Me gusta ese tiempo soleado a ratos, cargado de melancolía y reflexión que nos lleva a recordar y pensar aquello que vivimos tan rápido y que casi ni disfrutamos, precisamente por eso, porque vivimos demasiado rápido. Pues bien, es una invitación al disfrute sosegado, a empaparnos conscientemente de nuestra realidad, de aquello que nos proporciona momentos de placer, sean del tipo que sean, al trayecto contemplado con calma, al éxtasis alcanzado tras un viaje en mayúsculas. ¡Esto sí que es un ORGASMO!”.

Violeta que se muestra ligeramente emocionada dice “Me quedo con este texto que me ha resultado revelador, gracias, Alice como también lo ha sido tu definición de mujeres, gracias, Bárbara. Solo puedo decir que mi mundo sí que gira gracias a vosotras.” Las tres alzan sus copas orgullosas y brindan mientras al unísono dicen “Por nosotras. Mujeres.”

MSonia Ruiz.

Si quieres leer todas las publicaciones de esta historia, las encontrarás en el apartado Relatos

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