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NOSOTRAS. Nuestra vida en relatos

Los brindis que nunca falten.

Violeta ha tenido una semana complicada en el trabajo y necesita que sus días de descanso le hagan desconectar el máximo posible. Teniendo en cuenta que además su libranza coincide con el fin de semana, se dice que seguro que se le ocurre algún plan estupendo. Alice, que es consciente de ello pues han hablado en varias ocasiones esos días, manda un mensaje al chat grupal a la hora exacta en la que termina su turno Violeta.

“Hola guapas, ¿cómo va el viernes? Bárbara, espero que tú y tu prima estéis ya más organizadas y descanséis más y mejor. Violeta, tú ve a casa, come y duerme una buena siesta que a las nueve paso a buscarte para dejar que la noche nos sorprenda. El plan ya lo irás descubriendo, pero antes de que lo preguntes, ponte un modelazo de los tuyos que hoy lo vas a lucir.” Violeta al instante responde “¡Qué me dices! No sabes lo que me emociona leer este mensaje, estaré puntual esperándote con mis mejores galas, no lo dudes y añade varios emoticonos muy acordes”.

A las siete y media Violeta comienza su ritual previo a una cita en mayúsculas, como la que tiene con Alice esta tarde-noche. Ha seleccionado concienzudamente varios modelos completos (zapatos y complementos incluidos) y los tiene sobre la cama listos para probárselos en cuanto salga del baño ya duchada, peinada y maquillada. El retoque final siempre viene tras vestirse. Mientras se prueba un vestido de cuello redondo cerrado, se ríe pensando en sus amigas que siempre bromean al verla colocarse un pañuelo sobre la cabeza y cara, para introducirse el vestido y no manchar el cuello de maquillaje. Es un truco que aprendió de su madre a quien veía vestirse desde muy pequeña. Le encantaba verla prepararse con esmero para las ocasiones especiales. Hoy en día, sigue siendo tan delicada y coqueta. Cuando se las ve juntas, nadie duda de que son madre e hija, por parecido, por estilo y por todo en general.

Finalmente ha elegido un vestido negro ceñido hasta la cadera, para tomar ligera amplitud hasta el final por debajo de las rodillas. Un largo escote en la espalda hasta la cintura es el elemento perfecto para un vestido sobrio monocolor. Eso y unos zapatos de tacón color champagne a juego con un fino pañuelo largo al cuello a modo de collar que cae por la espalda, que ciertamente parece una joya, pues está decorado con pequeñas cuentas negras por toda su extensión.

Cuando Alice llega a recogerla, sin mediar palabra coge el móvil y le hace varias fotos que envía al chat grupal junto a una única palabra “Imponente”. Violeta echa mano del teléfono y comprueba entre risas que mientras ella estaba absorta en su ritual, Bárbara y Alice han estado conversando entre otras cosas sobre ella y los posibles estilos que elegiría para salir. Violeta decide hacerse un selfie junto con Alice para que Bárbara vea que no solo ella se había preocupado por la imagen, que su acompañante esa noche, también había invertido bastante tiempo en esos menesteres. Alice, también vestida de negro, ha elegido unos vaqueros ajustados, una camisa negra con un escote ampliamente sugerente y unos pendientes largos de cristales negros. Sus zapatos, también de tacón, eran el elemento de contraste debido a su color rojo acharolado con ráfagas negras por toda su superficie.

La imagen no tenía desperdicio dijo Bárbara al verla. Violeta posaba de lateral para mostrar el escote en sus espalda con una pierna flexionada hacia atrás donde dejaba clara la longitud de sus tacones y Alice dando la espalda a su amiga, con el torso girado al frente y una mirada tan sugerente como su escote. Bárbara concluye con un “lo vais a pasar genial nenas, no os olvidéis de brindar, por cada cosa, ya sabéis. Y pensad en mí cuando lo hagáis. Por cierto, a casa no llegáis subidas en esos tacones ¿lo sabéis, verdad?” todas ríen.

A eso de las cuatro de la mañana, tras una noche divertidísima, Alice y Violeta deciden que se van a recoger ya, pero antes mandan un mensaje al chat grupal diciendo que han echado mucho de menos a Bárbara y al ver que esta responde, deciden que hay tiempo para un brindis más, esta vez juntas las tres. Hacen uso de la videollamada y proceden con el primer brindis a manos de Alice “Objetivo cumplido, a Violeta se le ha olvidado su dura semana. Gracias Bárbara por tu idea y por ocuparte de las reservas”. Violeta sorprendida propone un segundo brindis “Sois increíbles chicas, brindo por vosotras, las mejores amigas que se puede tener” y Bárbara concluye con un tercer brindis “Por nosotras, que da igual la distancia, siempre estaremos juntas”.

MSonia Ruiz.

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